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Como aplicar el autobronceante

Hace una prueba. Si querés saber cómo va a quedar un autobronceante en tu piel, aplica un poco en la parte interna de tu muñeca. Espera un día para que el color aparezca. Ahí vas a poder descubrir si es el adecuado. proba: Self Sun Body Tinted Lotion. Encontrá el tono Ideal para tu piel. En vez de elegir el autobronceante pensando en el tono que queros tener, hacelo sobre la base de tu color de piel.

Las chicas que tienen la piel muy clara, deben comenzar con las fórmulas más suaves e ir aumentando poco a poco. Hacelo despacio. No tenes que pasar del blanco al marrón ¡en un día! Mezcla partes iguales de autobronceante y crema para bajar la intensidad de los ingredientes a la mitad. Con el paso de los días podes empezar a reducir la cantidad de crema y aumentarla del autobronceante.

Emparejar el color con un bronceado dorado

Hace un baño mágico. Este producto está pensado para que puedas remover todo el bronceado dorado que tenes acumulado en tu piel. Usa una esponja exfoliante y conseguí un resultado aún más efectivo, proba: Yerba Maté Tea Cleanser. Exfolia tu piel todos los días. Limpia las capas superiores de tu piel para restaurar el color natural. Mientras te bañas, usa una esponja y remové todas las células muertas.

Aplica después una crema hidratante. Vas tener por uno o dos días un tono poco uniforme, pero nadie lo va a notar. Comenzá de cero. Dale una semana de descanso y respiro a tu piel. Esto te va permitir conseguir un color parejo y sin manchas. Cuando empieces con el autobronceante de vuelta, asegúrate do usarlo una sola vez a la semana para evitar que el producto se acumule en exceso.

Lista para un bronceado perfecto

Elimina impurezas. Exfolia tu cuerpo con una esponja para deshacerte de la piel muerta y evitar molestas manchas en el bronceado perfecto. Aplica con movimientos largos y parejos. Empezá primero con tus piernas, una a la vez. Seguí con el torso, después el pecho y, por último, el cuello. Aplica más cantidad de la que generalmente usas para hidratar tu cuerpo.

Pónete en posición. Dobla tus brazos ligeramente con las palmas hacia atrás. Aplica con un movimiento suave desde la punta de los dedos hasta los hombros. Después gira tu brazo para cubrir la parte inferior hasta las muñecas. Deja la espalda para el final. Alcanza tu espalda con las dos manos. Hace movimientos horizontales para cubrir lo más que puedas de la parte inferior. Dobla después la cintura ligeramente para llegar a los hombros y asi poder cubrir la parte superior.

Autobronceantes para prevenir el cancer a la piel

Dos semanas después, fuimos a un especialista que me hizo un tratamiento para remover la piel donde había estado el lunar. El cáncer puede regresar, me persigue todos los días. Cada cuatro meses tengo que hacerme chequeos en la piel y en los nodulos linfáticos. Ahora para verme tostada uso autobronceantes, nunca más fui a una cama solar. Muchas chicas piensan que el cáncer de piel es una posibilidad muy lejana y no se dan cuenta de que se están haciendo mucho daño. Me alegra saber que tengo la oportunidad de decirles a las personas que usan camas solares, que dejen de hacerlo ¡porque están cometiendo un gran error.

La verdad sobre las camas solares

Los rayos ultravioletas de las camas solares son más intensos, perjudiciales y peligrosos para tu piel, que los que son irradiados por el sol. Ese bronceado inicial puede ser más un problema que una ayuda. Cada vez que modificas el color de tu piel, le haces daño a las células de tu cuerpo. Si querés cuidarte, usá protector solar. Las camas solares pueden empeorar el acné, porque aumentan la inflamación. Además, emiten rayos UVA, que entran a tu piel y causan un daño mayor y más perjudicial que el de los UV.

Riesgos al usar cama solar

Incluso si usas la cama solar de vez en cuando, el riesgo de sufrir melanoma (el tipo de cáncer más mortal) aumenta en un 75 porciento. Conoce la verdad sobre este perjudicial hábito de belleza. El mío no tenía muy buen aspecto. Le pedí a mi mamá que me sacara un turno con un dermatólogo. El tiempo pasó y, finalmente, fui a ver al médico ocho meses después de haber descubierto el lunar. Yo no estaba nada preocupada, pero cuando fui al médico, él me pidió que volviera al día siguiente para hacerme unos exámenes. Eso me asustó muchísimo. Una semana más tarde me removieron el lunar. Pensé que todo había terminado, pero me equivoqué.

El bronceado que puede poner en riesgo tu vida

Juli conoció de la manera más difícil lo perjudicial que puede ser usar camas solares. Fui por primera vez a una cama solar cuando tenía 11 años. Estaba en el equipo de hockey y mientras la mayoría de mis compañeras tenian un súper bronceado, yo tenía la piel ¡muy blanca. Cuando nos poníamos el uniforme, yo sentía que todos me miraban a mí. Decidí a ir a la cama solar para sentirme mejor con mi cuerpo. Cuando empecé la secundaria, iba en promedio 5 días a la semana. Llegué incluso a tener un abono mensual. Iba con tanta frecuencia que resultaba mejor comprar por adelantado las sesiones para que no me salieran tan caras. Un día, noté un lunar extraño en mi pierna.