Ese día me sentí aliviada, fue como sacarme un gran peso de encima. Estaba muy cansada de todo esto, quería llevar una vida más normal y con menos presiones. El tenis ya se había transformado en una tortura para mí. Los meses siguientes, poco a poco empecé a llevar una vida como la de cualquier otra chica, conocí a mi primer amor y hasta renové mi guardarropa. Hoy, al ver hacia atrás reconozco que tanto esfuerzo también tuvo recompensas que disfruté ¡y mucho.
Llegué a estar en una buena posición en el ranking nacional en mi categoría y gané muchas copas, pero a medida que crecía el precio que debía pagar por mantenerme en esos puestos era cada vez más alto. Hoy el tenis representa una parte muy especial en mi vida y me dejó muchas enseñanzas. Me permitió conocer muchos lugares y personas que nunca voy a olvidar. De todas maneras, creo que la elección de trazar otros caminos fue la más acertada. Cuando algo deja de ser positivo para uno y se convierte en una carga, lo mejor es dar vuelta la página y buscar lo que verdaderamente te haga feliz en tu nueva vida.



